Sexualidad en conversaciones

Javier Abán

Aún en el siglo XXI la sexualidad continúa siendo tabú. De esto tienen parte de culpa los medios de comunicación. Vivimos en una sociedad que vive en una continua liberalización en todos los sentidos. Y la sexualidad no es para menos. Pero… ¿Por qué esto es importante? Sencillo. Se trata de normalizar. Mi objetivo era conversar sobre ella y profundizar en términos como la bisexualidad.

Según la activista Robyn Ochs, esta se define como la capacidad de sentir atracción romántica, afectiva y/o sexual por personas de más de un género/sexo. La clave se encuentra en que esa atracción no es estática, puede cambiar y variar a lo largo del tiempo vital. Cada persona debe identificar cuáles son sus necesidades al respecto y cómo encajarlas en el día a día.

Gregorio Marañón, en sus estudios sobre el tema, definió a todos los seres como bisexuales. Sin embargo, adoptar estas premisas como ciertas sería un grave error. No todo el mundo nace siendo bisexual, pero sí que es cierto que evoluciona condicionado por su entorno, el cual impone la heterosexualidad como lo normal. De ahí nace la necesidad de “etiquetar” a cada orientación dentro de un marco.

No hay que olvidar que la sexualidad no es fija y que puede cambiar a lo largo de la vida del individuo. Es, por tanto, un flujo continuo. Esto no quiere decir que las personas vayan cambiando de orientación cada cierto tiempo, pero sí que una persona que se considerase de una forma concreta cambie a otra. Puede pasar. Y se etiqueta. Este es otro debate que aflora dentro del seno del colectivo LGTB+. En muchos casos es de utilidad, en otros se convierte en  una peligrosa arma de doble filo.

Pero, ¿cómo es posible que el hecho de tomar conciencia y pertinencia a un grupo determinado sea peligroso? En este caso, el etiquetado acarrea problemas, en especial, a las personas bisexuales, para las que en muchas ocasiones, su “salida del armario” se convierte en un gran problema (para ambos bandos, tanto para heterosexuales como para gay/lesbianas). Una persona bisexual encuentra trabas con algunos integrantes del colectivo porque la consideran como una fase, algo pasajero. Mientras para unos es así, para otros genera la duda de si se está tratando de ligar con ellos. Aunque no sean del agrado de la persona. Estos comportamientos son frecuentes y los sufren las personas bisexuales. Tienen su nicho, pero, en muchas ocasiones, no es válido.

Desde aquí queremos mandar un mensaje a todas aquellas personas bisexuales: no importa si lo sois abiertamente o todavía estáis en proceso de hablarlo en alto, de gritarlo. Lo que sí que importa es que existís, estáis ahí y defendéis vuestro lugar en el mundo. Seguid luchando y algún día e mundo os reconocerá como reconoce al resto.

Editado por Raquel García y Raúl Banqueri.

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